El pasado domingo 5 de julio, nos reunimos en una conmovedora y sentida eucaristía oficiada por el padre Enrique con el fin de honrar la memoria de todas las víctimas fallecidas y desaparecidas tras este doble sismo.
Elevemos nuestras oraciones de manera muy especial por todos los socios y familiares de nuestra institución y del Club Tanaguarena que sufrieron directamente las consecuencias de esta catástrofe. Fue un espacio de profundo recogimiento, consuelo mutuo y silencio, donde confirmamos que la ausencia física de nuestros seres queridos se transforma en un lazo de memoria imperecedera dentro de nuestra institución.




























